Este capítulo explica por qué este manual es importante para las personas formadoras que trabajan con personas sordas adultas, incluyendo personas sordociegas y personas sordas con discapacidades adicionales. Esboza las razones para crear un manual especializado y describe su contenido único. El objetivo es ayudar a las personas formadoras a apoyar eficazmente a las personas sordas adultas en su proceso de aprendizaje, especialmente en la mejora de la alfabetización sanitaria.
Las personas formadoras desempeñan un papel crucial en el apoyo a las personas adultas sordas. Muchas tienen dificultades para acceder a la información sanitaria debido a las barreras de comunicación y a la falta de recursos accesibles. Sin embargo, las personas formadoras pueden carecer de experiencia en el trabajo específico con personas adultas sordas, y los métodos de enseñanza existentes pueden no satisfacer plenamente sus necesidades específicas.
Este manual llena ese vacío proporcionando metodologías de aprendizaje adaptadas. Se centra en la participación activa, la inclusión y el uso de la tecnología para mejorar las competencias digitales.
Retos a los que se enfrentan las personas sordas adultas en la educación
Necesidad de formación especializada para las personas formadoras
Diversidad de la población sorda
Importancia de la sensibilidad cultural
Ejemplo: Una persona formadora que planifica un curso de alfabetización sanitaria se da cuenta de que algunos alumnos prefieren la lengua de signos, mientras que otros utilizan la lectura labial. Al proporcionar materiales en vídeos de lengua de signos y texto escrito, la persona formadora se asegura de que todo el alumnado pueda acceder a la información.
El manual contiene seis capítulos organizados en tres secciones principales:
Características de cada capítulo
Glosario
Definición en este manual
Para simplificar, el término «personas sordas adultas» incluye varios grupos de individuos con pérdida auditiva. Las formadoras pueden trabajar con diferentes grupos, por lo que es importante comprender y respetar la identidad de cada alumno.
Categorías
Sensibilidad cultural y respeto cultural
Ejemplo de buena práctica: Antes de empezar un curso, una formadora envía un cuestionario al alumnado preguntándole por sus métodos de comunicación preferidos y por las adaptaciones que puedan necesitar. Esto permite a la persona formadora preparar los materiales y el apoyo adecuados.