Este capítulo ofrece a las personas formadoras estrategias prácticas para motivar a las personas adultas sordas, incluidas las personas sordociegas y las personas sordas con otras discapacidades adicionales, a través de métodos de enseñanza interactivos y atractivos. Al comprender los diferentes tipos de motivación e implementar actividades que tengan eco en el alumnado sordo, las personas formadoras pueden mejorar la participación, promover un aprendizaje eficaz y ayudar al alumnado a lograr sus objetivos.
¿Qué es la motivación?
La motivación es el impulso que mueve a las personas a actuar para alcanzar un objetivo. Es esencial para el aprendizaje a todas las edades. Los alumnos motivados tienden a:
Tipos de motivación
Involucrar a los estudiantes a través de actividades que requieran participación..
Ejemplos de buenas prácticas: Simular una cita médica para practicar conversaciones relacionadas con la salud. Esto ayuda a los alumnos a prepararse para situaciones de la vida real en un entorno seguro.
Nota: El facilitador debe mantener la sesión centrada e inclusiva..
Ejemplos de buenas prácticas: Debate sobre formas de mejorar el acceso a la información sanitaria para personas sordas.
Aprender fuera del aula puede mejorar la motivación.
Ejemplos de buenas prácticas: Visitar un centro de salud para conocer los servicios disponibles.
Motivar al alumnado hacia el uso de entornos digitales es cada vez más importante.
Ejemplos de buenas prácticas: Uso de una aplicación educativa que recompensa a los estudiantes con insignias por completar módulos sobre alfabetización en salud.
Escenarios de ejemplo:
Una persona formadora está enseñando un curso de alfabetización en salud a personas adultas sordas. Para motivar al alumnado, realizan:
Consejos de buenas prácticas: Asegurar que todas las actividades sean accesibles y consideran las diversas necesidades del alumnado, incluidas las personas sordociegas y personas sordas con otras discapacidades.